Ayer en la tarde mi árbol guerrillero me regaló sus frutos. Disfrutando del jugo que me preparé me puse a analizar la vida de mi árbol guerrillero y las lecciones que puedo aprender: Hay que cambiar para seguir creciendo. El nombre de árbol guerrillero se lo ganó por su historia peculiar. Cuando estaba construyendo mi casa, decidió nacer debajo de la escalera exterior. La semilla, asumo, salió gracias a los trabajadores que comían frutas en esa área todos los días. Lo de